1 · Cuéntanos qué pasa
Describes la avería con tus palabras, como se la contarías a alguien por teléfono. Puedes adjuntar fotos. El asistente pregunta lo que le falte para entenderlo.
No te pedimos ni el nombre ni la dirección para esto. Solo hablamos de la avería.
2 · Te decimos qué puede ser
Si la avería tiene arreglo sencillo y seguro, te explicamos cómo hacerlo paso a paso. Que lo resuelvas tú sin que vaya nadie es un buen resultado.
Si detectamos cualquier señal de riesgo —olor a gas, humo, agua sobre una instalación eléctrica— paramos la conversación técnica y te decimos qué hacer para ponerte a salvo. En esos casos no proponemos ninguna reparación.
3 · Pides un técnico si hace falta
Nos dices dónde y cuándo te viene bien, y te mostramos el precio orientativo antes de que confirmes nada.
4 · Va alguien que ya sabe lo que se va a encontrar
El profesional recibe la conversación entera con tus respuestas y tus fotos. No tienes que explicarlo todo otra vez en la puerta.


